Crónica: el vespertino La Tribuna durante la última dictadura I

por  Naiara Vecchio, Francisco Costa y Hagar Blau Makaroff

La doctora en Historia por la Universidad Nacional de Rosario, Gabriela Aguila, señala sobre las investigaciones en torno a los años de la dictadura que “las fuentes éditas, entre las que se encuentran la prensa de la época, las diversas publicaciones periódicas, los documentos oficiales, los discursos y declaraciones, las estadísticas, lo recopilado o generado por los organismos de derechos humanos, brindan un caudal nada desdeñable de información y constituyen, en general, el corpus sobre el que se han montado la mayor parte de las investigaciones (…), estas fuentes se encuentran más o menos disponibles, al menos en las principales ciudades del país”.



Siguiendo la observación de Aguila, para una comprensión amplia sobre la realidad del diario rosarino La Tribuna en dicho contexto, se ha contado con material de archivo, ediciones de aquellos años brindadas por la Hemeroteca Municipal y el Museo de la Memoria, entrevistas a tres periodistas que trabajaron allí durante el proceso, y datos sobre fechas otorgados por empleados públicos del Museo Histórico Provincial Julio Marc, así como autores que analizan la época.

La prensa gráfica rosarina durante la dictadura militar de 1976 se caracterizó según la historiadora Laura Luciani en su tesis de grado (UNR) “entre el consenso, la censura y el silencio”. El diario vespertino La Tribuna fue uno de los artífices de estas tres conductas que dan cuenta de un posicionamiento ideológico pro gobierno de facto aunque no con un objetivo propagandístico. Cabe recordar que se trata de un medio que en su origen fue gestado desde las oficinas del Partido Demócrata Progresista.

El diario era históricamente chico, de muy pocas páginas, y su formato era sábana. Sus noticias eran, por lo general, de información local, nacional, internacional, de deportes, espectáculos, clasificados y policiales. Se le otorgaba demasiada importancia al deporte y, debe agregarse, que también logró incorporar un suplemento para esta sección. Por ejemplo, seguían las campañas de Newells old Boys y Rosario Central por todo el país. Además, dado que en ese tiempo resultaba convocante el Hipódromo Municipal, el vespertino difundía los resultados de las carreras de caballos.

Cuando el ex Gobernador de la Provincia de Santa Fe y ex Piloto, Carlos Reutemann, corrió en Fórmula 1 en Europa, el diario cubrió cerca de cuatro carreras allí. Un dato curioso, data que, era muy seguido por los timberos, porque tenía información de la lotería oficial y también la clandestina, publicada en código.



La Tribuna era un diario burrero y quinielero, destinado a clase media y media baja, a sectores populares masivos. No tenía gran tirada, aunque durante la Guerra de Malvinas logró publicar alrededor de 15 o 20 mil ejemplares por día. Era el segundo diario con mayor tirada de la ciudad después de La Capital. Competía en vespertino con Crónica, tanto durante la primer gestión dentro de la época del proceso como en la segunda y la tercera. Crónica era un vespertino nacional que (como hoy Rosario/12) tenía su sección local, y era de los mismos dueños que el decano La Capital. Los grandes vespertinos nacionales eran La Razón y Crónica, pero La Tribuna tenía mas ventas locales pues éstos llegaban a la ciudad a las 9 de la noche, mientras los locales a las 4 de la tarde.

Primera etapa: fin de la era Albanese (1976-1978)

El 24 de marzo de 1976 el militar Jorge Rafael Videla declara estado de sitio y el país sucumbe en su última y mas sangrienta dictadura militar.

El vespertino La Tribuna era propiedad de los hermanos Albanese, y desde sus comienzos se trataba de un diario muy popular. Fueron dueños desde 1948 hasta 1978, cuando venden la totalidad de las acciones que le quedaban al Grupo de medios El País.

Durante esa época, el diario se identificó con las políticas federales que implicaban una defensa férrea de los intereses políticos, económicos, sociales y culturales de los rosarinos. El 25 de octubre de 1962, por ejemplo, se realizó un homenaje al diario desde el Concejo Municipal de Rosario "por su prédica incansable a favor de la restauración del federalismo económico del país y su incesante lucha en defensa de los intereses de esta ciudad". Pero la escasa venta de publicidad llevó a los Albanese a vender en 1978 la propiedad de La Tribuna al grupo económico mencionado, que también era dueño del matutino El País Desde Rosario.

En ese entonces el ilustrador del diario, quien había trabajado casi desde sus inicios, Julio Vanzo, pinta un mural gigante con una tapa del diario en la sede del diario que se encontraba por Calle Santa Fe entre Maipú y San Martín. Durante esa época se desempeñaba como Jefe de Redacción Víctor Mainetti, eminencia, que estaría trabajando en el diario hasta su cierre. El director periodístico era su hermano Ricardo. Los Mainetti eran dos periodistas “buena gente”, según la periodista Alicia Simeoni.

 

Simeoni además de ser periodista (la primera mujer en un medio rosarino) es también delegada del Sindicato de Prensa de Rosario y docente en la Escuela de Comunicación Social de la UNR que fue gestada en los años previos a la Dictadura. De su larga trayectoria en los medios locales, La Tribuna fue el que la inició en el oficio. De aquel entonces relata la escisión sorprendente que vivía entre el diario y los estudios, como si fueran dos mundos paralelos que nada tenían que ver uno con otro.

“No podía decir que era estudiante de comunicación ni que militaba en la Juventud Comunista a ninguno de mis compañeros del diario. Eso era terrible para mí, porque eran dos cosas importantes en mi vida. Tenía algunos de los compañeros que también estaban en la Juventud Comunista como el Pato Ubaldo Mauro, pero de eso no se hablaba. Sobre ese aspecto de mi vida sólo lo sabía Don Victor Mainetti, el jefe de redacción”, recuerda Simeoni.

Su trabajo surgió debido a que mientras estudiaba Comunicación, ella quería trabajar en un medio, por lo que llevó su Currículum y algunas notas a Mainetti, a quien le interesó su perfil, y la contrató como correctora. “Entré a La Tribuna el 21 de junio del ’77, y aprendí muchísimo con un señor corrector que era muy grande y muy sabio, se llamaba Isaack Efron. Desde entonces tengo un radar que detecta los errores ortográficos de la gente”, destaca orgullosa.

Además de la corrección Alicia Simeoni realizaba notas barriales, cuando ya quedaba muy poca gente dentro del diario por problemas económicos. Según la periodista La Tribuna era el único medio importante que cubría la realidad barrial, porque La Capital no lo hacía. En aquel entonces las oficinas del diario estaban en Santa Fe 946.

Una vez a Simeoni le tocó una de las coberturas más difíciles de su vida, la más diametralmente opuesta a sus principios e ideología: debía ir a la visita del presiente de facto Rafael Videla al Museo Histórico Provincial Julio Marc. No te dejaban ni acercar los custodios. Se le rendia pleitesía y no me quedó otra que ir y tomar nota del hecho.



El 21 de Junio de 1980 fueron publicadas sus palabras en La Tribuna: “En el Museo Histórico Provincial Doctor Julio Marc, el presidente de la Nación, teniente general Jorge Rafael Videla fue recibido, junto con los integrantes de su comitiva, por el director honorario de la institución general de brigada de Zavalla. 

Allí el primer mandatario recorrió distintas salas deteniéndose especialmente en la sanmartiniana y en el apartado a la bandera, frente a la enseña que llevó Grandoli. Finalmente en la sala de platería, el teniente general Videla recibió el saludo de la comisión directiva del museo y de la Asociación Amigos de la Ciudad, que le hizo entrega de una medalla acuñada en ocasión de la inauguración del Monumento Nacional a la Bandera”.
A pesar de haber cumplido las tareas asignadas, Alicia Simeoni fue suspendida un tiempo antes que La Tribuna entrara en quiebra. Primero le dieron una suspensión de 75 días (que es el máximo habilitado), y luego no le renovaron el contrato.

“Creo que mi suspensión tiene relación con los problemas gremiales, porque reclamábamos el sueldo como correspondía, y a quienes los incomodábamos nos terminaron echando. Si bien comencé trabajando sin decir mi postura, eso en algún momento te sale”. Cuando terminó su etapa en La Tribuna Simeoni comenzó en el semanario Rosario, donde continuó lo que quedaba de la dictadura y donde recibió amenazas por las publicaciones que realizaba.

Segunda etapa: la corta vida del diario de Massera

Las acciones mayoritarias del diario fueron compradas por el Banco de Intercambio Regional, (BIR), a cargo de José Rafael Trozzo. Se trata de un grupo económico llamado El País que nació en Corrientes y se expandió por todo el país, había adquirido una gran cantidad de cadenas de periódicos y radios.



Se corría el rumor de que Trozzo era un amigo cercano del almirante Emilio Massera. “Durante la adjudicación de la Empresa Papel Prensa, el BIR era el candidato del ex Almirante Massera, y FAPEL era de Videla y Martínez de Hoz”, detalla el periodista Nelson Raschia.

El diario se mudó a Alem al 2200, (el edificio todavía existe) entre La Paz y Riobamba, y contaba con dos rotativas chicas. donde siguió siendo vespertino, y donde también se sacó otro diario matutino llamado El Pais desde Rosario, que compitió con La Capital. “Por lo que teníamos entendido, el grupo de dueños de ambos diarios eran ligados al Opus Dei. Eran dos redacciones diferentes, que compartían solo algunas noticias, y a veces se cubrían francos entre ambos diarios”, recuerda Simeoni.



En esa época de dos diarios Oscar Bertone armaba las noticias en el taller caliente junto a los gráficos, con mucho calor por el techo de chapas. Los linotipistas armaban las noticias hechas por los periodistas, sacaban una prueba en papel humedecido y tinta, lo que se llamaba “prueba de galera”, y luego nosotros corregíamos las notas. Cuando los problemas económicos eran irreversibles, le vendieron el diario a la familia Caputto, dueños también del diario El Litoral de Santa Fe.

 El final: Caputto y su brillante idea

La poderosa familia Caputto, oriunda de la capital santafesina, puso a su hijo Ranwel en la dirección. “Nosotros decíamos que Ranwel Caputto era el hijo bobo de la familia, que no sabían a dónde mandarlo porque había quebrado muchos de sus campos, y no fue muy diferente con el diario”, recuerda Simeoni. 

Durante la Guerra de Malvinas se armó un equipo especial para seguir la contienda. La Tribuna, como todos los medios grandes, apoyaba la invasión del ejército argentino a las Islas Malvinas, y transmitía un clima de fervor ciudadano por la “recuperación de nuestras islas”. Pero esta postura fue cambiada inesperadamente por el diario.

Si bien el diario era vespertino, en su particular y arriesgada cobertura de la Guerra de Malvinas se llegaron a publicar cuatro ediciones, una las cuatro de la tarde, una a las seis de la tarde y diez de la noche, y la restante al mediodía siguiente. Raschia lo describe como un “delirio total”, donde se publicaron cosas insólitas y sin hacerle caso a la censura.

En esa época se desempeñaban como Secretario de Redacción, Guillermo Furia, y como Jefe de Redacción continuaba Don Víctor Mainetti, quien realizaba columnas de política. Este, tenía una ideología bien peronista y mantenía contactos con los militares. Realizaba la columna Don Victoriano, y escribía sobre política, nombraba a personajes de este ámbito, sobre todo del partido que simpatizaba.

Algunos de los trabajadores de prensa en aquel entonces eran: Carlos Calegari Mareli (subjefe de deportes), Manuel Tabarez y Simeoni (en secciones País y Exterior, Ciudad, Policiales, Interior, Espectáculos y Deportes), Nelson Raschia (Economía), Carlos Misuraca y Víctor Suárez (cobertura de la Guerra de Malvinas), Edgardo Petrone (jefe de sección ciudad), Guillermo Lanfranco y Daniel Ulanovsky, Leandro Marusso y Ana María Margarit, Manuel Di Salvo (policiales), el uruguayo José Rutzingber (exterior), Daniel Briguet y Emilio Toibelo (espectáculos), Carlos Bermejo (chismes). En Deportes estaban Eduardo González Garrido, Ricardo Sliper, Miguel Tessandori, y Gustavo Gorosito en automovilismo, que siguió las carreras de Reutemann hasta en Europa.

Desde hacía varios años y hasta que cerró definitivamente, el diario fue uno de los primeros en el país que comenzó a recibir personalidades políticas, como Alfonsín, Guillermo Patricio Kelly, quien decían era agente del Mossad y durante el proceso lo intentaron secuestrar y matar, y al ex Ministro de Economía, Alvaro Alsogaray. Las notas eran entrevistas, si bien no en profundidad por el grado de peligrosidad que revestía la época mencionada.



A mediados de noviembre de 1982 Ranwel Caputto hizo una inversión de riesgo que devino en el fin del vespertino. Quiso hacer un diario un frío, (tanto La Capital como La tribuna se hacían en caliente con plomo de linotipo), con impresión en offset y sin equipamiento. Para ésto echan al personal gráfico, un plantel de 30 personas. "No tuvo la visión necesaria, al reconvertirlo Caputto contrata pequeños tallercitos, y los periodistas escribían en papel durante unos días", destaca Nelson Raschia. El periodista recuerda entre risas que cuando viajó a Mar del Plata le preguntó: "¿Cuando vuelva, esto sigue?". "Si quédate tranquilo", dijo Caputto, pero cuando Raschia volvió La Tribuna ya no existía.

El vespertino quinielero y popular cerró sus puertas el 20 de enero de 1983. Durante la dictadura militar no fue interrogado, torturado, secuestrado ni desaparecido ningún trabajador de La Tribuna ni de ningún medio local. Todos sus bienes son subastados. En 1990, Víctor Mainetti (hijo de Ricardo Mainetti, ex director del diario) lo reedita esta vez en formato de Semanario de los Jueves. El intento no prospera y sólo salen a la calle unos pocos números. Entendidos aseveran que la marca la compró Orlando Vignatti, actual dueño del diario El Ciudadano y accionista en Uno Medios.


Fuentes de la crónica y los nodos
  • Ejemplares de La Tribuna: Biblioteca del Museo de la Memoria y Hemeroteca de Biblioteca Argentina "Dr. Juan Álvarez".
  • Libro "Aricana 65 años", Rafael Ielpi (Editorial Amalevi 2008)
  • Decreto del Concejo Municipal de "Ciudadano Ilustre" a Don Victor Mainetti
  • Abstract de tesis de la doctora en Historia Gabriela Aguila "La dictadura militar argentina: interpretaciones, problemas, debates", en Revista Digital de la Escuela de Historia, Facultad de Humanidades y Artes (2008 UNR)
  • "El periodismo popular en los años veinte", Sylvia Saíita en Nueva Historia Argentina. Democracia, conflicto social y renovación de ideas (1916-1930). Buenos Aires, Sudamericana, 2000 -Capitulo XI
  • "Peronismo y Medios: control político, industria nacional y gusto popular", Mirta Varela en Red de Historia de los Medios (REHIME)
  • Entrevistas a los periodistas Nelso Raschia, Alicia Simeoni y Oscar Bertone.
  • Fotos de La Tribuna en la crónica: fotoperiodista Joaquín Chiavazza, Sitio web del Museo de la Ciudad
  • Noticia "Falleció Ranwel Caputto" del Diario Online El Litoral, ciudad de Santa Fe
  • Colaboración con datos de fechas de empleados del Museo Histórico Provincial "Dr. Julio Marc"





1 comentario:

  1. "La Tribuna, como todos los medios grandes, apoyaba la invasión del ejército argentino a las Islas Malvinas"

    ¿INVADIR???

    Cómo se hace para "invadir" lo que es propio? ¿Ustedes son hijos de la Tatcher?

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